Ilusión vs. Realidad

Las redes sociales nos han permitido mostrar una versión idealizada, tremendamente editada de la realidad que vivimos día a día. Instagram se ha llenado de fotos que no nos permiten conocer el contexto en el cual han sido tomadas. En Facebook y Twitter, la mayoría de las opiniones son prestadas.

 

De alguna manera, las redes sociales han dado rienda suelta a la imitación. A la creación de una ilusión. A mostrarnos no como somos, sino como nos gustaría ser.

 

Pero hemos llegado a un punto crítico en el cual las cosas han tomado un rumbo diferente. Y esto, como siempre, se debe a los avances tecnológicos.

 

Es cierto que todo el mundo tiene una cámara en sus bolsillos, pero si antes lo máximo que podíamos hacer era tomar fotos, ahora la capacidad de los smartphones modernos y las conexiones móviles ha creado el entorno ideal para que por fin el video en vivo tenga su momento.

 

Una prueba de esto es la batalla que tuvieron hace meses las aplicaciones Meerkat y Periscope, de la cual resultó ganadora esta última gracias al apoyo de Twitter, quienes la compraron incluso antes de que se presentara la app.

 

¿Por qué el video en vivo ha tenido tanto éxito?

 

Podríamos decir que es porque es más llamativo. Es más interesante ver un video que desenvuelve una historia que ver una foto o leer un texto. Pero el video en vivo tiene una característica que lo separa de todos los tipos de contenidos existentes: su autenticidad.

 

Cuando alguien hace una transmisión en vivo, incluso puedes ver la agitación de las manos de quienes sostienen el celular. De repente podrás ver que la imagen se congela o que el audio se deja de escuchar. Pequeñas fallas técnicas que más allá de parecer defectos, son los bloques que crean una incomparable conexión emocional con la audiencia. Son lo que nos recuerda nuestra naturaleza humana: imperfecta, pero grandiosa.

 

Otra de las razones es que el video en vivo permite alcanzar el objetivo más grande que puede existir en el marketing digital: crear una experiencia que envuelva a la audiencia en todos los sentidos (O en los más que se puedan). Que más allá de ser espectadores pasivos viendo el contenido, puedan sentirse parte de la situación.

 

Si alguna vez has usado Periscope podrás darte cuenta de las razones por las cuales se ha vuelto tan popular: Ver el momento en vivo sin saber qué va a pasar después, con la oportunidad de comentar e interactuar no solo con quien está haciendo el stream sino con los demás espectadores. Todo esto crea una comunidad inigualable de personas con intereses similares que pueden ser exactamente lo que tu marca busca.

 

A pesar de todas estas ventajas, el video en vivo presenta muchos retos. El primero de ellos es que implica el tener una mente alerta para no dejar pasar ninguno de esos momentos especiales que puede convertirse en la ocasión perfecta para interactuar con tu audiencia. El segundo es que la forma de medir el rendimiento que se ha aplicado tradicionalmente a otros tipos de contenidos no aplica aquí, ya que este medio es efímero. Puedes guardar el video, pero la interacción sucede al momento y desaparece después. Y el tercero, tal vez el más importante, es poder mostrarse de una manera auténtica ante los seguidores: sin filtros y hasta sin inhibiciones, mostrando la esencia real de quien esta al frente de la cámara.

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